Te borraste de tu vida… y no te diste cuenta
No fue un momento. Fue un proceso silencioso.
No te perdiste.
Te fuiste.
Pero no de golpe.
No de forma evidente.
Te fuiste en pequeñas decisiones.
En lo que aceptaste sin querer.
En lo que callaste.
En lo que dejaste pasar.
Y como no dolía demasiado,
no lo viste.
Solo te adaptaste.
Hasta que un día aparece esa sensación:
algo no encaja.
Y no sabes explicarlo.
Porque desde fuera todo está bien.
Pero por dentro…
no estás.
Y ahí es donde cambia la mirada.
Porque entiendes que no es que te falte algo,
es que te estás faltando tú.
Y empezar a ver esto —a reconocer que te borraste de tu vida y por qué eso hace que nada encaje del todo— es lo que abre la puerta a volver.
Este tipo de ausencia —tan silenciosa que pasa desapercibida— es parte del trabajo que se desarrolla en Romper el eco, donde lo importante no es lo que haces, sino desde dónde estás viviendo.
Si este tipo de textos te ayudan a ver lo que antes no veías, puedes suscribirte.
Aquí no se trata de leer más, sino de empezar a estar donde ya sabes que te has ido.
— Mari Paz · El Camino Creador



