No estás perdido. Estás fuera de ti.
No estás perdido.
No es que no sepas qué hacer.
No es que te falte claridad.
No es que necesites más tiempo.
Es otra cosa.
Más silenciosa.
Más difícil de mirar.
Estás fuera de ti.
Viviendo hacia fuera.
Decidiendo desde fuera.
Sosteniéndolo todo… menos a ti.
Te adaptas.
Respondes.
Cumples.
Avanzas.
Y, aun así, hay algo que no encaja.
Porque hay una parte de ti
que no está ahí.
Y lo notas.
En el cansancio que no se va.
En la sensación de estar… pero no del todo.
En esa inquietud que aparece cuando todo debería estar bien.
No te falta fuerza.
Te falta volver al lugar del que no debiste salir.
Volver al lugar del que te has ido sin darte cuenta.
Volver al centro que dejaste atrás mientras intentabas sostenerlo todo.
Porque no se trata de hacer más.
Ni de resistir mejor.
Ni de empujar un poco más fuerte.
Se trata de algo mucho más profundo.
De dejar de vivir hacia fuera
y empezar, poco a poco, a habitarte.
De eso hablo cuando hablo de permanecer.
De una forma distinta de estar en la vida.
Más silenciosa.
Más honesta.
Más dentro.
Si sientes que llevas tiempo viviendo fuera de ti sin darte cuenta, en este texto explico con más profundidad qué significa realmente permanecer y cómo empezar a volver a tu propio centro.
Si este tipo de reflexiones resuena contigo, puedes suscribirte a El Camino Creador, donde comparto textos para quienes sienten que no han venido solo a resistir la vida, sino a habitarla con más concienci



