Y tú escribías para mí,
y yo, sin tiempo que perder, aceptaba tus relatos.
Mientras miraba al lugar equivocado,
adaptándome a una vida de papel.
Quizás me atrajo su nombre,
arquetípico, profundo…
y ahí me perdí.
Me distraje de mi don
mientras deshojaba margaritas que no eran mías.
Pero la vida me guió.
Y aun sin timón,
encontré el lugar que me correspondía.
🌿 Si este texto ha resonado contigo, puedes suscribirte a El Camino Creador.
Aquí comparto reflexiones, símbolos y aprendizajes que nacen de la vida misma,
para quienes sienten que su camino no es encajar… sino crear.
Porque a veces basta una palabra, una imagen o una idea para recordar quién eres y hacia dónde caminas.



