Yo creí tener alas y me eché a volar,
inicié mi viaje hacia otro lugar.
Bebí de otras fuentes, descansé en otros prados,
conocí a otras personas, agarré otras manos.
Inicié dulcemente mi vida elegida,
levanté mi castillo, encontré mi salida.
Puse a mi rey y a mi reina por delante,
y viví lo que llega cuando sigues adelante.
Hubo días de luz, fascinantes momentos,
y también noches largas, tristezas y silencios.
De esos que te hacen parar, respirar, recolocarte,
mirar lo que has vivido y volver a encontrarte.
Yo creí que era libre, que podía elegir
dónde parar mi vuelo, dónde quería vivir.
Pero había dos caminos, empecé a comprender,
y un hilo invisible que no me dejaba ser.
Al otro lado surgían problemas y llamadas,
vivencias, necesidades, puertas siempre tocadas.
Y yo no podía decir: “Hoy no puedo estar”,
porque era mi origen, porque era mi hogar.
Yo creí que volaba feliz y ligera,
decidiendo mi vida a mi propia manera.
Pero vi que aquel hilo empezaba a tirar:
yo volaba muy alto, me volvía a bajar.
No quiero dejar de quererte,
ni aprender a olvidarte.
Quiero poder estar cerca
sin tener que abandonarme.
Quiero estar a tu lado cuando así yo lo decido,
cuando puedo, cuando debo, cuando tiene sentido.
Sin dejar para luego lo que vine a cuidar,
sin perder mi castillo por quererlo salvar.
Porque no todo lo que ocurre a quien amo
tiene que llevarse por delante lo que levanto.
No toda pena ajena me corresponde vivir,
no todo hilo de sangre me tiene que dirigir.
Aprendí a separarme y, poco a poco, a cortarlo.
Sé que es difícil: hay lazos y no puedes evitarlo
.
Pero cortar el hilo no es dejar de amar;
es poder relacionarte desde un lugar más sano y más real.
No es negar a quien llama, ni dejar de acudir.
Es aprender que también tengo derecho a vivir.
Es sostener de otra forma, sin que algo me arrase
ni se lleve mi vida por delante.
Corta el hilo que te ata. Dale alas al amor.
Cambia el peso de la culpa por un lazo de calor.
Uno que no te apriete, que no te haga caer,
uno que te acompañe y te deje crecer.
Porque el amor de verdad no te exige dejar
la vida que con tanto tesón empezaste a labrar.
No tira de tus alas ni te devuelve al suelo.
Te mira volar.
Y te quiere en tu vuelo.



