✨ El mundo del que nace un creador
La obra ya vive en ti...
Hay quienes piensan que un autor escribe desde la nada.
Que un día se sienta, abre un documento,
y las palabras brotan como si fueran un milagro sin raíz.
Pero no es así.
Un creador no nace del vacío.
Nace de un mundo que ha construido por dentro,
como quien prepara una tierra fértil mucho antes de sembrar.
Un creador nace de todo lo que mira,
de lo que escucha en silencio,
de los símbolos que lo atraviesan,
de las enseñanzas que elige sostener.
Un creador nace de sus fuentes.
De esa formación que lo alimenta en el metro.
De una frase que aparece en mitad de un plenario.
De un libro escuchado en un paseo.
De una conversación que lo remueve.
De una vida cotidiana llena de pequeños rituales:
un café lento, un abrazo en mitad de un día difícil,
una idea que se enciende camino al trabajo.
Un creador nace del mundo que cultiva.
De las voces que lo inspiran.
De los maestros que elige.
De las heridas que aprendió a mirar.
De la espiritualidad que lo sostiene.
De los símbolos que un día lo encontraron
y ya nunca lo soltaron.
No existe nadie que cree desde la nada.
Cada autor —cada creador—
lleva un universo interno donde germinan sus palabras.
Un universo hecho de sus elecciones,
de sus silencios,
de sus aprendizajes,
de sus vivencias,
de su energía.
Ese universo es su masa madre.
Su raíz.
Su hogar.
Por eso, cuando un creador escribe,
lo hace desde todo lo que ha vivido.
Desde lo que ha integrado.
Desde lo que sostiene su alma.
Lo hace desde su mundo.
Desde ese mundo secreto que nadie ve
pero que lo alimenta por dentro.
Por eso, si estás creando tu camino,
no te exijas nacer del vacío.
Crea tu mundo primero.
Elige tus fuentes.
Cuida tu energía.
Rodéate de lo que te expande.
Escucha lo que te eleva.
Cultiva tu propia tierra.
Porque solo quien tiene un mundo propio
puede abrir caminos nuevos.
✦ Un creador no escribe desde la nada.
Escribe desde el mundo que cultiva por dentro.



