Cuando te aferras al tanha, lo que obtienes es dukkha
El tanha es ese deseo ansioso que quiere atrapar, poseer, retener. Es el movimiento interno que dice: “esto es mío, no lo suelto, lo necesito”.
Pero la paradoja es que, cuanto más te aferras, más cerca estás del dukkha: la insatisfacción, el dolor, la herida de lo que nunca es suficiente.
Míralo en tu vida:
Cuando te aferras a una relación, aparece el miedo a perderla.
Cuando te aferras al éxito, aparece la angustia de no llegar.
Cuando te aferras a lo que fuiste, aparece la nostalgia que duele.
El aferramiento siempre termina en vacío.
El camino no está en negar el deseo, sino en cambiar el modo de desear:
no desde la posesión, sino desde la creación;
no desde la ansiedad, sino desde la apertura.
Ahí donde sueltas, aparece la ligereza.
Ahí donde dejas ir, emerge la libertad.
Ahí donde transformas el deseo, la vida fluye sin herirte.
¿A qué te estás aferrando hoy con más fuerza?
¿Qué temes perder si sueltas?
¿Qué libertad podría aparecer si dejaras de apretar tanto la cuerda?
El aferramiento siempre termina en vacío.
El camino no está en negar el deseo, sino en cambiar el modo de desear:
no desde la posesión, sino desde la creación;
no desde la ansiedad, sino desde la apertura.
Ahí donde sueltas, aparece la ligereza.
Ahí donde dejas ir, emerge la libertad.
Ahí donde transformas el deseo, la vida fluye sin herirte.
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